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jueves 11 de diciembre de 2008

Lecturas de la homosexualidad en los cómics

Esta entrada en un complemento al post de William Saints sobre los superhéroes gay. Ayer comentaba que las editoriales mainstream (DC y Maverl) debaten el cómo deben manejarse los personajes homosexuales. William hace bien en señalar que no hay nada nuevo bajo el sol y que ya hay superhéroes gay desde tiempo atrás, por ejemplo, el matrimonio entre Apollo y Midnighter, estandarte homosexual en los tebeos por excelencia.

Hay más ejemplos [como ilusta Johnny Mulder], pero no hay que irse con la finta. Primero, hablamos de Marvel y DC, las industrias de cómic americano más vendidas, no de sellos cuya independencia editorial les permiten más libertades. Segundo, los personajes homosexuales aparecen como secundarios (o terciarios), para darle variedad a la historia. Tercero, la industria apenas da los primeros pasos, como el caso de Colossus en el Universo Ultimate, o Wiccan y Hulkling, de los Jóvenes Vengadores; ambos casos, de títulos relativamente nuevos. No se ve un esfuerzo editorial de una magnitud considerable, como cuando la aparición de X-Men, alusión a la tensión racial vivida en esos tiempos.

A manera de comparación, retomaré un poco la discusión sobre la construcción de la identidad del terrorista en el cómic marvelita. En este ejemplo la construcción sugiere, en primer lugar, un giro semántico: empiezan a aparecer con más frecuencia los términos terrorismo, extremismo, radical. No sólo eso: el modus operandi de muchos villanos-terroristas comienza a modificarse por estrategias más coordinadas y golpes de menor escala pero precisión superior (Secret Invasion lo ilustra muy bien), contrario a los planes de dominación mundial más burdos de antaño. Por una parte, la construcción del villano-terrorista es más sencilla, porque busca la denostación, no la tolerancia.

La construcción de la idea del superhéroe homosexual aún no ha pasado por etapas así. Sí, no se puede negar que hay temáticas sexuales subsumidas en el cómic mainstream, pero su tratamiento es más anecdótico que protagónico. Ojo, que en el cómic independiente, sí se puede hablar de pasos más asentados. Uno de los problemas radica en que las editoriales deben tomar una postura fija respecto a la homosexualidad - y probablemente la apertura pueda repercutirles negativamente en ventas. Además, es curioso cómo el dilema se centra en gran parte en la homosexualidad masculina, siendo que los caricaturistas (hombres, en su mayoría) han disfrazado desde hace tiempo el lesbianismo y la bisexualidad femenina. El cómic americano sigue siendo, en un sentido de representación cultural de los cuerpos, muy occidental. Vamos, cualquiera con dos dedos de frente comprende que ser superheroína equivale a tener senos grandes, rostro perfecto y dérriere impecable. Si no, pregúntenle a Scarlet Witch, epítome del amor filial en los cómics.

Y ayer pensé en todo eso: en todo el pedo de los superhéroes y la homosexualidad. Un poco lo que mencioné de Watchmen: todo el pedo tan fetichista y sexual que hay detrás de la mitología del superhéroe. De Batman, por ejemplo, y de su supuesta relación con Robin. De la necesidad de muchos de disfrazarse y maquillarse cual Drag Queen y salir a enfrentar una sociedad que, por lo general los margina. Y esa necesidad de estar “en el closet”; de vivir una doble vida.

Coincido mucho con William Saints, cuando dice que hay mucho de fetichismo dentro del cómic, pero incluso en ese aspecto, la dinámica va cambiando. Para ilustrar, uno de los momentos comiqueros de la década (me atrevo a decir): Spiderman revelando su identidad frente a los medios en Civil War.

El descubrimiento de la identidad no sólo es metafórico, sino literal. Ha llegado un punto de quiebre, y a Marvel y a DC les falta mucho, mucho camino por recorrer. Precisamente por eso destaco el hecho de que exista un debate sobre cuánto protagonismo puede tener un personaje gay. Sí, porque es fácil mostrar el matrimonio entre especies - símil de una relación interracial - pero sigue siendo complicado sugerir relaciones afectivas entre miembros del mismo género. La editoriales grandes están en la encrucijada de ponerse a favor (como con los X-Men en el caso de la segregación racial) o en contra (como las ridiculizaciones raciales de los países con los que EE.UU. estaba en guerra). Pero no es blanco ni negro. Quieren pero no pueden. Por eso aparece la homosexualidad a cuentagotas. Porque incluir a un superhéroe homosexual signifca una conquista social, una aprobación moral de un modelo a seguir. Y, creánme, la sociedad estadounidense aún no está preparada para ese salto.

Puedes encontrar original en padaguan.wordpress.com/, gracias a Pepe Flores.

4 Opiniones:

Anónimo dijo...

Pues que no es el hombre "araña" como vieja.

*perdón por el comentario misógino a la Carlos Abascal, pero sino lo decía así no sale el chiste.

Anónimo dijo...

Eres un plagiador!!!! ten tus propios postssss, mínimo parafrasealos o pon un link!!!! caray....

Aquí está el verdadero autor de este post...
http://padaguan.wordpress.com/2008/12/10/lecturas-de-la-homosexualidad-en-los-comics/

Pepe dijo...

Estimado Vicart:

Recibe un saludo de mi parte. Agradezco mucho que te haya parecido interesante lo que escribí, pero considero que reproducir íntegramente el texto sin referencia alguna es incurrir en plagio. Espero que haya sido sin mala fé, y te pido que reconozcas que la autoría de la reflexión es de un tercero. Gracias, y saludos.

Pepe Flores

Ben tzvib dijo...

Hola, gracias por escribir y si en verdad me gusto mucho lo que has escrito en tu blog, olvide citar tu entrada mil disculpas, ya estas. Bye.

Ben tzvib